Dos ritmos, un lugar.
De día, el verde y el río invitan a bajar el ritmo. Caminar, salir, estar más afuera y aprovechar el entorno como parte de la rutina. De noche, Pichincha se enciende a pocas cuadras con bares, música en vivo y una escena que siempre tiene algo para ofrecer. Jujuy 1882 se ubica en ese equilibrio justo, donde la calma y el movimiento conviven de forma natural.